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Decidirse por la compra o alquiler de la vivienda es uno de los primeros pasos a dar y, probablemente, el más importante, dadas las implicaciones que ello va a tener cara al futuro.
En este espacio, tratamos de darte algunas pautas que te ayuden a tomar dicha decisión y a no cometer ciertos errores que se suelen derivar de una carencia de información adecuada y que después pueden salirnos muy caros.
El encontrar una vivienda que se ajuste a nuestras necesidades y, sobre todo, a nuestra posibilidades no es una tarea fácil y nos jugamos mucho en ello.
Por lo tanto, la primera recomendación es la de tomárselo con calma; no precipitarse. Hay que informarse y patear mucho antes de decidirse.
Antes que nada, debemos intentar aclararnos bien con respecto a dos temas fundamentales:
¿Qué tipo de casa necesitamos?
Hemos de partir del hecho de que el precio de la vivienda, tanto en compra como en alquiler, va a variar mucho en función de cuatro variables:
En consecuencia, los condicionantes que tengamos en cuanto a ubicación (por lugar de trabajo; círculo de relaciones humanas, etc.); a necesidad de superficie (en función del número de miembros de la unidad convivencial); etc., nos permitirán tener más o menos flexibilidad y disponer de un número superior o inferior de opciones.
¿Cuáles son nuestras posibilidades económicas reales?
Antes de decidirnos en serio a comprar o alquilar una vivienda, es muy importante el que analicemos de forma muy realista cuáles son los recursos económicos de que vamos a disponer entre la pareja o entre todos los que pensemos formar parte de la unidad convivencial, teniendo en cuenta:
En base a ello, podremos calcular cuál es el gasto por vivienda a que podremos hacer frente mes a mes, sin "ahogarnos " en el camino. Que nunca supere el 40% de nuestros ingresos totales. Como máximo y, en circunstancias muy especiales, podríamos llegar hasta el 50%, pero resultaría muy arriesgado el comprometernos a tanto.
Si hacemos los cálculos correctamente y desde un principio, evitaremos desilusiones o frustraciones posteriores, no marcándonos objetivos que nos van a resultar claramente inalcanzables.
No es una decisión fácil. Ambas opciones tienen sus ventajas e inconvenientes y, dependiendo de las circunstancias económicas y particulares de cada persona, puede resultar más recomendable una que otra.
Es cierto que en estos últimos años, la sensible reducción que se ha registrado de los tipos de interés y el consecuente abaratamiento de las cuotas de los préstamos hipotecarios, han impulsado mucho más la compra que el alquiler.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, esta realidad está cambiando, con un importante incremento en los tipos de interés y una cota de precios en las viviendas para muchas personas ya inalcanzable.
Ello aconseja el no descartar de pleno la opción del alquiler, la cual tiene sus inconvenientes y limitaciones, pero implica también una serie de ventajas que deben tenerse muy presentes, tales como:
En consecuencia, en ocasiones puede ser la única vía que permita a los jóvenes independizarse de sus padres o a las unidades convivenciales habitar en una vivienda digna.
Además, la opción por el alquiler no tiene por qué ser definitiva, sino que puede contemplarse perfectamente como una fase transitoria, que nos dé tiempo para poder abordar en el futuro una posible compra.
Seguro que algunos de vosotros y vosotras, tras realizar los cálculos, habréis comprobado que vuestros recursos económicos no os permiten afrontar los gastos que implica la compra o el alquiler de una vivienda libre y os habréis resignado a olvidaros de ambas opciones.
Pero... ¿por qué tirar la toalla?
Recordad que tenéis la posibilidad de acceder a una Vivienda de Protección Pública (VPP)
Su precio está muy por debajo del mercado inmobiliario libre, y más aún, si hablamos de arrendamiento protegido. En ocasiones, puede resultar la mejor puerta para poder independizarte y llevar a cabo los proyectos que en este sentido tengas previstos, sin tener que hipotecarte de por vida.
Es cierto que para acceder a una VPP debes cumplir una serie de requisitos y que se han establecido una serie de condiciones respecto a su posterior venta y demás, pues partimos de la base de que las viviendas de protección pública deben destinarse a aquellas personas que necesiten un impulso o apoyo para acceder a una vivienda; a aquellos colectivos menos favorecidos y que mayores dificultades tienen para acceder al mercado libre.
Somos muy conscientes de que aún estamos lejos de cubrir la totalidad de la demanda de vivienda pública y que los periodos de espera pueden resultar en ocasiones muy largos, pero estamos logrando importantes avances en este terreno.
Gracias a la apuesta decidida del Gobierno vasco por la promoción de vivienda pública, el número de VPP está creciendo de forma muy significativa, y, en consecuencia, el número de personas beneficiarias es cada vez mayor.
¿Por qué no intentar ser una de ellas?
Te recomendamos que visites nuestra sección Regístrate en Etxebide y si ya eres una de las personas inscritas en Etxebide, no consideres que acceder a una VPP es algo imposible.
Si deseas conocer cómo está el mercado de la vivienda libre, ya sea en compra o en alquiler, no te limites a una vía única, sino que cuentas con distintas opciones para poder informarte y quizá encontrar algo que se ajuste a tus posibilidades y necesidades.
Las más habituales son:
Existen algunas cautelas que conviene adoptar antes de tomar cualquier decisión y, mucho más, antes de comprometerse y firmar el contrato privado, dando alguna señal o anticipo económico.
Las más básicas son: